Conservar los productos lácteos de forma adecuada es clave para garantizar su frescura, sabor y valor nutricional. Una mala manipulación puede acelerar su descomposición y comprometer su seguridad alimentaria, por lo que es fundamental conocer algunas pautas sencillas para cuidarlos correctamente en casa.
Temperatura y ubicación ideal
Los lácteos deben mantenerse siempre refrigerados, preferiblemente a una temperatura entre 1 °C y 4 °C. Evita colocarlos en la puerta del refrigerador, ya que es el área más expuesta a cambios de temperatura cada vez que se abre. Lo mejor es ubicarlos en las baldas centrales o inferiores, donde el frío es más constante.
Envases bien cerrados y consumo oportuno
Una vez abierto un envase de leche, yogur o crema, asegúrate de cerrarlo bien para evitar la entrada de aire y microorganismos. Si el producto no tiene tapa resellable, puedes usar film plástico o un recipiente hermético. Además, es recomendable consumirlo dentro de los 3 a 5 días posteriores a su apertura, incluso si la fecha de vencimiento es más lejana.
Atención a la limpieza y el orden
Mantén el refrigerador limpio y ordenado, y revisa regularmente las fechas de caducidad. Evita dejar productos vencidos o en mal estado, ya que pueden contaminar otros alimentos. Siempre lava tus manos y utensilios antes de manipular lácteos.

