Cuando se habla de salud ósea, el calcio es el nutriente que encabeza la lista. Es esencial para el desarrollo, mantenimiento y fortaleza de los huesos y dientes, así como para funciones clave como la contracción muscular y la transmisión nerviosa. Sin embargo, muchas veces se asocia únicamente con la leche, dejando de lado otras fuentes lácteas igual de valiosas.
¿Por qué es tan importante el calcio?
A lo largo de la vida, nuestros huesos están en constante renovación. Durante la infancia, adolescencia y adultez temprana, se forma masa ósea a gran velocidad. Pero a partir de cierta edad, esta velocidad disminuye y, si no se cuenta con un buen “depósito” de calcio, se corre el riesgo de desarrollar enfermedades como la osteoporosis.
Un consumo adecuado de calcio, acompañado de vitamina D y actividad física regular, ayuda a mantener la densidad ósea y prevenir su pérdida con el paso del tiempo.
Más allá de la leche: otras fuentes lácteas ricas en calcio
Además de la leche, productos como el yogur, el queso y la ricota también son excelentes fuentes de calcio. El yogur griego, por ejemplo, no solo aporta proteínas, sino también una buena cantidad de este mineral. Lo mismo ocurre con quesos como el parmesano o el cheddar, que contienen concentraciones elevadas de calcio en pequeñas porciones.
Incorporar estos alimentos a tu dieta diaria es sencillo: un tazón de yogur en el desayuno, queso rallado en ensaladas o vegetales al horno, o una porción de ricota con frutas pueden marcar una gran diferencia.
Conclusión
El calcio es fundamental para mantener huesos fuertes durante toda la vida, y los productos lácteos son aliados confiables para asegurar su consumo. Más allá de la leche, existen muchas opciones nutritivas y deliciosas que pueden ayudarte a proteger tu salud ósea día a día.

